Resumen Semanal de Mercados del 20 al 24 de Julio 2020.

No obstante la importancia del trabajo colaborativo mediante la celebración de alianzas estratégicas sean públicas, privadas o una combinación de ambos escenarios, es oportuno recordar que si bien estas propician la socialización de los involucrados -lo cual es positivo-, su razón de ser es el aprovechamiento de las ventajas comparativas de cada uno de los aliados para satisfacer las necesidades de un determinado segmento de la población tal y como establecen los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) propuestos por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) secundados por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) de los que hemos estado hablando en entregas previas de nuestro Resumen Semanal de Mercados, lo cual significa que para que una alianza estratégica cumpla su propósito, no basta con exponer una serie de buenas intenciones al resto del equipo de trabajo si estas no son puestas por obra en tiempo y forma conforme a lo acordado, poniendo de manifiesto la importancia de pasar de la planeación estratégica a la implementación de la misma, caso contrario la alianza en cuestión distará mucho de ser estratégica para convertirse en un repositorio de conocimientos abstractos incapaces de generar valor agregado en beneficio de la sociedad en su conjunto, lo cual es preciso tener en cuenta, toda vez que si se destinan recursos a una determinada iniciativa y esta no aporta valor agregado se pueden presentar conflictos entre las partes, mismos que son susceptibles de agravarse si dicha iniciativa se convierte en un distractor y peor aún, en un improductivo consumidor de los escasos recursos disponibles.

Importancia de la resiliencia en los negocios.

Con base en lo anterior, es necesario entender que toda alianza estratégica lleva implícitas las relaciones costo-beneficio y riesgo-recompensa, por lo que es preciso prever alternativas de solución ante posibles escenarios adversos partiendo de la premisa que siempre será mejor contar con una alternativa de solución y no necesitarla que necesitarla y carecer de ésta, lo que significa que deberemos hacer uso de la resiliencia entendida como la capacidad de adaptación a situaciones adversas, misma que es una herramienta imprescindible para tener éxito en los negocios, pues recordemos que no existe negocio libre de adversidades, retos y desafíos, por el contrario, son una constante que a menudo se presentará, por lo que es necesario estar preparados para proceder en consecuencia haciendo de un escenario negativo una oportunidad para mejorar nuestra propuesta de valor aún cuando esto signifique replantear los objetivos organizacionales originalmente propuestos al momento de haberse celebrado la alianza estratégica en cuestión, incluida la posibilidad de abandonar dicha alianza en caso de que nosotros mismos o alguna de nuestras contrapartes no esté en condición de dar oportuno cumplimiento con lo comprometido, lo cual no significa que alguno de los aliados sea un mal elemento, es simplemente que el orden de prioridades de cada cual podría haber cambiado con el paso del tiempo, situación particularmente aplicable ante las condiciones actuales del entorno derivado de la contingencia epidemiológica producto del Covid-19 o Coronavirus, tal y como lamentablemente está ocurriendo –por ejemplo- con algunas fundaciones que han dejado de recibir los donativos de sus benefactores por el simple hecho de que estos últimos podrían estar enfrentando problemas de liquidez que les impiden continuar con sus programas filantrópicos.

¿Debemos olvidarnos de la filantropía?

A la luz de esta realidad, es preciso considerar la celebración de alianzas estratégicas en las que participen tanto los programas sociales como la filantropía, pero sin depender de éstos, lo cual es posible fomentando las inversiones de impacto también conocidas como iniciativas de triple impacto que incluyen aspectos económicos, sociales y ambientales mediante el trabajo colaborativo entre gobierno e iniciativa privada (IP), acompañados de la academia y la sociedad en su conjunto, de modo que las aportaciones derivadas de los programas sociales y la filantropía representen un valor agregado y no una dependencia para la continuidad de los proyectos productivos en cuestión, al tiempo que se permite a la IP y pequeños inversionistas destinar los recursos económicos y financieros necesarios acorde con su área de especialidad y restricción presupuestaria con la posibilidad de obtener una ganancia de capital y posterior recepción de dividendos en el mediano y largo plazo al ser copartícipes de dichos proyectos productivos, mismos que deberán constituir una fuente de trabajo para los residentes de las comunidades en las que se establezcan, quienes serían al igual que los inversionistas privados, copropietarios de los proyectos productivos objeto de financiamiento, escenario que ante un entorno en el que las Tasas de Interés a nivel mundial son poco y nada atractivas toda vez que están cercanas a cero y en algunos casos negativas, podría incentivar al público inversionista en busca de preservar su poder adquisitivo y multiplicar el valor de su patrimonio en el mediano y largo plazo a participar en este tipo de inversiones de impacto, partiendo de la premisa que la idea no es destinar a dichas inversiones capital patrimonial, sino excedentes de capital acorde con la restricción presupuestaria de cada cual.

¿Cómo maximizar la capacidad de negociación de los pequeños inversionistas interesados en formar parte de las inversiones de impacto?

En este orden de ideas y con la finalidad de maximizar la capacidad de negociación de los pequeños inversionistas permitiéndoles acceder a inversiones diversificadas sin tener que realizar considerables aportaciones de capital de forma individual, es que han sido creados los Investment Club, mismos que al no tener clientes sino inversionistas asociados con intereses en común, se reservan el derecho de administrar discrecionalmente el valor de sus activos financieros, pudiendo destinar un porcentaje a inversiones de impacto y al establecimiento de las estratégicas de cobertura financiera para administrar los riesgos asociados a las mismas como pueden ser los imputables a las fluctuaciones del Tipo de Cambio, particularmente de aquellos proyectos productivos que tienen que importar ciertos insumos pagaderos en divisa extranjera como el Dólar Americano, para transformarlos en un producto final, pues recordemos que no es lo mismo contar con un presupuesto –por ejemplo- de 1 Millón de Pesos cuando la paridad cambiaria del Peso Mexicano frente al Dólar Americano se encontraba en niveles iguales o menores a 19.00 Pesos por Dólar como ocurrió a principios de 2020, que ahora que la paridad cambiaria de dicho par de divisas  se encuentra en niveles de 22. 27 Pesos por Dólar en el Mercado Spot previo al cierre de la jornada del viernes 24 de Julio como puede apreciarse en Daily Chart.

USD/MXN (US Dollar vs; Mexican Peso Spot) Daily Chart 1 Year

Fuente: TD Ameritrade

LCNI & MBA José Luis Lecona Roldán

Founding & Managing Partner of FX Global Management, LLC

Investment Club Member of the National Association of Investors Corporation –NAIC-

Socio Fundador de FX Global Management México, SC

Firma de Asesoría, Consultoría y Capacitación Empresarial

Autor del libro “El Manejo de Capitales en el Siglo XXI” -1ª y 2ª Edición-

Coautor del libro “Inteligencia Competitiva; Práctica y Aplicada”

Nota: Los comentarios emitidos en el presente tienen como propósito mantener informados a los grupos de interés de FX Global Management, LLC, de la conformación de las estrategias de inversión, negociación y cobertura financiera por dicha entidad administradas, por lo que no deben considerarse como una recomendación de inversión, negociación o cobertura financiera dirigida al público en general, poniendo de manifiesto que es responsabilidad de cada cual la toma de decisiones en cuanto al manejo de sus activos financieros.

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