Ahorro es aquel porcentaje de nuestro patrimonio cuya liquidez es una prioridad, mientras que inversión es aquel porcentaje de nuestro patrimonio cuya liquidez no es una prioridad sino su multiplicación en el mediano y largo plazo.

LCNI & MBA José Luis Lecona Roldán

Founding & Managing Partner of FX Global Management LLC 

Investment Club Member of the National Association of Investors Corporation –NAIC- Socio Fundador de FX Global Management México, S.C. Firma de Asesoría, Consultoría y Capacitación Empresarial Autor del libro “El Manejo de Capitales en el Siglo XXI” -1ª y 2ª Edición- Coautor del libro “Inteligencia Competitiva; Práctica y Aplicada” 

Resumen Semanal de Mercados del 13 al 17 de Abril 2020

Luego del periodo de asueto con motivo de Semana Santa, retomamos nuestro Resumen Semanal de Mercados poniendo particular atención en la importancia que tienen los principios básicos de economía entendidos como escases, costo de oportunidad, racionalidad económica y respuesta a incentivos en la toma de decisiones, toda vez que al no ser posible satisfacer las ilimitadas necesidades de la sociedad en su conjunto con los limitados recursos disponibles (escases) es que debe elegirse entre aquellas alternativas de solución que siendo objetivamente posibles de llevar a cabo representen el mayor beneficio probable en favor de la sociedad en su conjunto (costo de oportunidad), conscientes que nada en esta vida es gratis, por el contrario, todo tiene un costo que debe ser pagado en tiempo y forma (racionalidad económica), razón por la cual la toma de decisiones del gobierno debe considerar las relaciones costo-beneficio y riesgo-recompensa asociadas a cada posible alternativa de solución para determinar un rumbo de acción que le permita dar oportuno cumplimiento con sus responsabilidades al tiempo que propician la reactivación del dinamismo económico de manera eficaz y eficiente en vez dilapidar los escasos recursos disponibles en programas asistencialistas y obras faraónicas (respuesta a incentivos) que si bien pueden ser populares, también es cierto que representan pan para hoy y hambre para mañana, lo cual para el caso de todo gobierno es preciso tener presente, pues recordemos que este no genera riqueza alguna, solo la administra, lo que significa que su principal fuente de ingresos proviene de los impuestos pagados por los contribuyentes y cuando dichos ingresos no son suficientes para dar oportuno cumplimiento con el gasto público conformado a su vez por el gasto social representado –entre otros rubros- por los servicios de salud, gasto económico manifiesto en la infraestructura e insumos necesarios para prestar dichos servicios y gasto corriente entendido como los sueldos y salarios del personal que estará a cargo de las tareas correspondientes, es que el gobierno recurre al endeudamiento a través de la emisión de Deuda Soberana, misma que más tarde será pagada con los ingresos tributarios, situación que no está mal en tanto el referido endeudamiento sea canalizado para atender prioridades y propiciar las condiciones que permitan el correcto funcionamiento del flujo circular de la economía sea apoyando a la actividad productiva, invirtiendo en obras de infraestructura que contribuyan con el crecimiento económico y desarrollo integral del país o una combinación de ambos escenarios, caso contrario cuando dicho endeudamiento es destinado a programas clientelares y al financiamiento de obras de infraestructura carentes de viabilidad operativa y por ende condenadas al fracaso.

La relación entre los principios de economía con la calificación crediticia y el riesgo país.

Con base en lo anterior y considerando que el público inversionista internacional –institucional y/o individual- puede estar dispuesto a asumir el riesgo mercado inherente a la actividad productiva pues como sabemos es susceptible de administrarse, es una realidad que no siempre estará dispuesto a asumir el riesgo emisor imputable al proyecto productivo objeto de inversión, sobre todo si este último no presenta viabilidad, mucho menos el riesgo moral entendido como la falta de cumplimiento de los acuerdos celebrados con anterioridad, aspectos que lamentablemente han estado impactando negativamente la calificación crediticia de México incrementando en consecuencia el riesgo país, fundamentado lo anterior en el evidente retroceso del crecimiento económico del país manifiesto en 2019, de hecho, antes de que la crisis epidemiológica derivada del Covid-19 o Coronavirus tuviera lugar, agudizándose dicho retroceso durante el 1er Trimestre 2020 con la contingencia epidemiológica y la falta de asertividad en la toma de decisiones de la actual administración, desde la cancelación del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM) en Texcoco, Estado de México, hasta la cancelación de las obras de la planta cervecera de Constellation Brands en Mexicali, BC, ambos casos evidenciando el riesgo moral también entendido como la falta de certidumbre jurídica que significa realizar inversiones productivas de largo plazo en México ante un régimen autoritario que mediante la implementación de improvisadas encuestas ciudadanas a mano alzada ponen en duda el cumplimiento del Estado de Derecho, seguido de la falta de viabilidad de las obras de infraestructura insignia, mismas que están llamadas a ser unos elefantes blancos, pues si bien pueden generar cierto número de puestos de trabajo durante su construcción, también es cierto que carecen de potenciales usuarios recurrentes una vez concluidas dichas obras, destacando que la inversión hasta el momento realizada en las mismas debe estarse llevando a cabo con recursos públicos, pues no hay constancia de la existencia de inversión privada nacional o extranjera por más buenas intenciones manifiestas por diferentes agentes económicos, encabezando por ahora la lista de elefantes blancos por venir la refinería de Dos Bocas, pues además de implicar la inyección de cantidades respetables de dinero a PEMEX pese a ser considerada su Deuda como Bonos Chatarra por el elevado riesgo que llevan implícito, la presente administración está ignorando que ante la falta de movilidad tanto de personas como de mercancías en el mundo, la demanda de combustibles a nivel internacional ha disminuido considerablemente, al grado que diferentes refinerías en diversas partes del mundo están anunciando su cierre parcial o definitivo, derivando en un  exceso de oferta de petróleo que además de enfrentar la caída de su precio, deberá hacer frente a los problemas de almacenamiento, destacando que al ser tan pesado el petróleo mexicano se dificulta y encarece -por no decir imposibilita- su refinación, evidenciando el riesgo emisor imputable a la falta de viabilidad de la icónica obra de Dos Bocas, empeorándose el panorama ante la forma de proceder del gobierno federal frente a las afectaciones económico-comerciales derivadas de la contingencia epidemiológica al negar a la planta productiva los apoyos necesarios para dar oportuno cumplimiento con sus obligaciones tributarias sea de forma diferida o al término de la contingencia, sin considerar que es la planta productiva la que genera los puestos de trabajo indispensables para el funcionamiento del flujo circular de la economía, del cual por cierto, se obtienen los ingresos tributarios, sin los cuales el gobierno no podrá hacer frente a sus responsabilidades, mucho menos reactivar el dinamismo económico del país, siendo este aspecto parte del riesgo mercado que el público inversionista suele administrar mediante la diversificación de sus portafolios de inversión, lo cual se ha manifestado en la histórica fuga de capitales que de acuerdo con el Banco de México (Banxico) tuviera lugar el pasado mes de Marzo en la que los inversionistas extranjeros redujeron su posesión de Deuda Soberana de México en 7,450 Millones de Dólares tras la degradación de la calificación crediticia de la Deuda Soberana del país, debilitando en consecuencia la paridad cambiaria del Peso Mexicano frente al Dólar Americano, misma que alcanzó un nuevo máximo anual –High 52- en niveles de 25.76 Pesos por Dólar tras el anuncio que hiciera el mandatario mexicano el pasado 5 de Abril a propósito del plan de reactivación económica que a decir de diferentes analistas, más que un plan de reactivación económica, se trató de un relato de las acciones hasta ahora implementadas por el gobierno y una ratificación de los programas asistencialistas y continuación de las obras de infraestructura insignia, lo cual como puede advertirse en el comportamiento del Peso frente al Dólar, no fue percibido favorablemente por el público inversionista, no obstante lo anterior, el Peso logró recuperarse frente al Dólar a lo largo de la semana comprendida entre el 6 y el 10 de Abril, cotizándose en niveles de 23.20 Pesos por Dólar luego del acuerdo celebrado por el Cartel de la OPEP y sus socios OPEP+ para recortar la producción petrolera, cuya reducción se anticipa no será suficiente para estabilizar el precio del petróleo, por lo que se estima que el mercado ya lo ha descontado, explicando la razón por la cual el Peso retomó su escalada a la alza entre el 13 y el 17 de Abril hasta alcanzar un máximo semanal en 24.45/50 Pesos por Dólar, para cotizarse previo al cierre de la semana en torno a 23.85 Pesos por Dólar en el Mercado Spot como puede apreciarse en Daily Chart, lo cual es oportuno mencionar, se debe también al hecho de que el público inversionista suele denominar sus activos financieros en instrumentos considerados refugio en momentos de incertidumbre, siendo la divisa estadounidense uno de los principales instrumentos refugio susceptibles de beneficiarse de la rotación del dinero debilitando en consecuencia al resto de las divisas, particularmente las de países emergentes como México.

USD/MXN (US Dollar vs; Mexican Peso Spot) Daily Chart 1 Year Fuente: TD Ameritrade

¿Cómo diversificar y administrar el riesgo asociado a nuestros portafolios de inversión?

Con este antecedente en mente y conscientes que el riesgo no es el enemigo público a condenar sino la constante que debemos aprender a administrar, máxime ante un escenario en el que el dinamismo económico-comercial mundial experimenta un impacto negativo sin precedentes derivado de la contingencia epidemiológica producto del Covid-19, es preciso hacer un alto en el camino y separar lo deseable de lo posible, partiendo de la premisa que habrá variables que podamos controlar y otras tantas que no podamos controlar, hecho lo cual, tener presente la relación entre el Sistema Financiero y la actividad productiva, así como considerar las relaciones costo-beneficio y riesgo-recompensa tanto de las inversiones tradicionales como de las inversiones alternativas, de modo que podamos determinar el tipo de inversión más adecuado en nuestro caso, considerando para tal efecto la diferencia entre ahorro e inversión, pues recordemos que ahorro es aquel porcentaje de nuestro patrimonio cuya liquidez es una prioridad, mientras que inversión es aquel porcentaje de nuestro patrimonio cuya liquidez no es una prioridad sino su multiplicación en el mediano y largo plazo –por ejemplo- mediante aportaciones periódicas y/o la reinversión de los intereses generados, de modo que deberemos destinar al ahorro aquel porcentaje de nuestro patrimonio que nos permita acceder al mismo en caso de ser necesario sea de forma parcial o total, conscientes que podría ser la mayor parte de nuestros activos financieros, mientras que a la inversión solo deberá destinarse aquel porcentaje de nuestro patrimonio que nos podamos permitir poner a trabajar en el mediano y largo plazo sea que lo hagamos mediante inversiones tradicionales disponibles a través del común denominador de intermediarios financieros, algunos de los cuales pueden considerar nuestras inversiones como colateral para el otorgamiento de alguna línea de crédito como el denominado Crédito Lombardo también conocido como Back to Back consistente en otorgar una línea de crédito que puede ser equivalente al 50% incluso el 100% del valor de nuestras inversiones dependiendo del intermediario financiero del que se trate, conscientes que este tipo de créditos tienen como propósito inyectar liquidez a la actividad productiva al tiempo que se aprovechan las oportunidades inversión, incluidas las oportunidades características de las inversiones alternativas, mismas que si bien tienen la finalidad de apoyar la actividad productiva, también es cierto que no son realizadas mediante instrumentos financieros sino de forma directa, es decir, son inversiones destinadas al financiamiento de una determinada unidad de negocio y/o proyecto productivo como la adquisición y posterior arrendamiento de bienes raíces tanto residenciales como comerciales, la adquisición y operación pasiva o activa de una franquicia o el financiamiento de una startup, sea en territorio nacional o en el extranjero, en el entendido que cualquiera que sea el tipo de inversión que se realice, la idea siempre será generar una fuente de ingresos residuales, es decir, una renta mensual en tanto se mantenga dicha inversión, para lo cual, es conveniente destinar al menos el 10% del valor total de dicha inversión al establecimiento de las estrategias de cobertura financiera que permitan administrar los riesgos asociados a la inversión realizada como las fluctuaciones de algún índice bursátil, materia prima o tipo de cambio, entre otros valores subyacentes, lo cual es posible llevar a cabo de forma individual si nuestra restricción presupuestaria lo permite o bien de forma colectiva a través de un Investment Club que estando debidamente habilitado para el ejercicios de sus funciones consideremos pertinente, conscientes que un Investment Club no tiene clientes sino inversionistas asociados con intereses en común.

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