Resumen Semanal de Mercados del 23 al 27 de Octubre de 2017.

Si bien es cierto existen una serie de derechos inalienables también entendidos como fundamentales, mismos que no pueden ser negados a una persona toda vez que son inherentes al individuo por el solo hecho de pertenecer a la especie humana, también es cierto que todo individuo independientemente de su lugar de origen, residencia, género, edad o nivel socio-económico, tiene una serie de obligaciones cuyo oportuno cumplimiento no es negociable.

Lo cual es aplicable en diferentes aspectos de la vida, desde lo más elemental hasta lo más complejo y es menester de todos y cada uno de los agentes económicos hacer cumplir sus derechos sin descuidar el cumplimiento de sus respectivas obligaciones en tiempo y forma.

Con base en lo anterior, es necesario entender que recibir algún tipo de apoyo económico o material derivado –por ejemplo- de algún desastre natural por parte del Estado y/o la sociedad en su conjunto a través de los diferentes programas sociales o la filantropía respectivamente, no significa que tengamos derecho a trasladar nuestras obligaciones a dichos benefactores, poniendo de manifiesto que la solidaridad implica ayudar al prójimo a ponerse de pie para que esté en condición de satisfacer sus propias necesidades tanto primarias y secundarias como aquellas relacionadas con su realización personal y no así la obligación de los benefactores de hacerse cargo de lo anterior, pues esto último es asistencialismo y como tal, lejos de mejorar las condiciones de vida de la sociedad en su conjunto, solo genera una nociva dependencia que impide la realización del ser humano, fomenta la holgazanería social y lo que es peor, no contribuye con la reducción de la pobreza, por el contrario, solo la incrementa.

En este orden de ideas y poniéndolo en contexto con el proceso de recuperación que nos ocupará tras los desastres naturales que azotaran diferentes entidades federativas del país incluida la Ciudad de México, así como algunos estados del vecino país del norte y el Caribe, es oportuno recordar que si bien la solidaridad entendida como el hábito de ayudar al prójimo cuando éste se encuentre en necesidad debe ser una constante en nuestra vida cotidiana, también es cierto que debemos pasar de la solidaridad espontanea al involucramiento participativo para contribuir con la reconstrucción de la infraestructura y reactivación económica, pues por impopular que parezca, tarde o temprano los recursos procedentes de los programas sociales y/o la filantropía se agotarán, por lo que corresponde a la sociedad en su conjunto, iniciativa privada (IP) y los diferentes órdenes de gobierno trabajar de forma conjunta.

¿Cómo podemos contribuir con el proceso de reconstrucción y reactivación económica?

A la luz de esta realidad, es oportuno recordar que no existe individuo o sociedad que sea totalmente autosuficiente, por el contrario, a lo largo de la historia se ha demostrado que es mediante el trabajo colaborativo que podemos alcanzar el bien común, el cual es fundamental para propiciar un crecimiento económico y desarrollo sostenido en beneficio de la sociedad en su conjunto.

Con este antecedente y retomando lo descrito en nuestro Resumen Semanal de Mercados del 25 al 29 de Septiembre titulado; “Tras la catástrofe natural, es preciso reconstruir para reactivar el dinamismo económico”, en el cual enfatizamos que podemos contribuir desde nuestra particular área de influencia, ya sea en calidad de consumidores de los productos o servicios ofrecidos por las unidades de negocio establecidas en las entidades afectadas seamos residentes o visitantes, incluso fomentando el turismo solidario entendido como el turismo cuyo propósito además de consumir es apoyar con su mano de obra en la reconstrucción de las zonas en desgracia como en su momento refiriera el Secretario de Turismo Enrique De La Madrid Cordero en entrevista para el programa de TV Mercado México trasmitido a través de CNN Español, iniciativa que suele llevarse a cabo de forma constante en diferentes partes del mundo por organizaciones como Chosen People Ministries con sede en New York, NY o en su defecto destinando un porcentaje de nuestros recursos al financiamiento de las diferentes iniciativas susceptibles de ser apoyadas –por ejemplo- a través de los denominados Fondos Microfinanciera (IMF), considerados como parte fundamental de las fuentes de fondeo de las instituciones microfinancieras como las Cooperativas de Ahorro y Préstamo o las Sociedades Financieras Populares operadas en términos de la Ley de Ahorro y Crédito Popular para el caso de México o bien, invirtiendo un porcentaje de nuestros recursos financieros mediante los denominados Exchange Traded Funds (ETF´s) como EWW listado en el New York Stock Exchange conformado por una cesta de empresas mexicanas pertenecientes a diferentes sectores e industrias con diferentes niveles de capitalización, proporcionando de esta manera financiamiento a las empresas que directa o indirectamente contribuirán con el proceso de reconstrucción y/o reactivación económica, lo cual desde luego, podemos llevar a cabo de forma individualizada o colectiva según lo permita nuestra restricción presupuestaria.

¿Cómo mejorar la competitividad de las unidades de negocio sin perder autonomía de gestión?

Ahora bien, si lo que pretendemos es mejorar la competitividad de nuestras unidades de negocio sin perder autonomía de gestión, es necesario adaptarnos a las condiciones actuales del entorno, conformar equipos de trabajo multifuncionales, autoadministrados y enfocados a los resultados y con ello integrar cadenas de valor susceptibles de mantener un sano equilibrio entre la mano de obra calificada y la automatización de los procesos productivos, al tiempo que se amplía la oferta de productos y/o servicios ofrecidos por el colectivo también entendido como empresa integradora, por ejemplo, tratándose de artesanos productores de prendas de vestir para dama, no es preciso que dejen de producir las prendas de vestir que los caracterizan, sin embargo, es necesario diversificar su producción para atender diferentes nichos de mercado, es decir, pueden empezar a producir –entre otros productos- fundas para computadoras portátiles y/o dispositivos móviles como los teléfonos inteligentes o tabletas,  toda vez que al ser productos con una demanda constante son susceptibles de generar un ingreso recurrente, evitando de esta forma la concentración en un solo producto y por ende nicho de mercado,  lo cual es equivalente a no poner todos los huevos en la misma canasta ni todas las canastas en el mismo camión.

Destacando que el propio Sistema de Administración Tributaria (SAT) en México, considera a las empresas integradoras como; “… una forma de organización empresarial que asocia a personas físicas o morales formalmente constituidas [micro, pequeñas y medianas empresas (PYMES)] y les presta servicios especializados a estas personas físicas y morales denominadas integradas, para elevar su competitividad.”

Para lo cual, es necesario familiarizarnos con las diferentes sociedades mercantiles y con base en los derechos y obligaciones que cada una de estas supone, proceder en consecuencia con la constitución de las nuevas unidades de negocio o la transformación de las existentes según corresponda para poder acceder a los diferentes productos y/o servicios financieros que nos permitan poner por obra y/o consolidar dichas unidades de negocio, destacando entre las sociedades mercantiles la Sociedad Anónima Promotora de Inversión (SAPI), toda vez que al ser un híbrido entre una Sociedad de Responsabilidad Limitada (SRL) y una Sociedad Anónima (SA), proporcionan certidumbre jurídica a cada una de las partes, mientras que su estructura permite recibir financiamiento de terceros de forma similar a una empresa listada en el Mercado de Valores sin estar listada en éste.

¿Por qué es importante estar en condición de acceder a los diferentes productos y servicios financieros?

Partiendo de la premisa que dentro de las Zonas Económicas Especiales (ZEE) de México están algunas de las entidades federativas afectadas por los desastres naturales que tuvieran lugar el pasado mes de Septiembre (2017) y que dichas ZEE forman parte integral del Plan Nacional de Desarrollo (PND), es que resulta imperativo modernizar la planta productiva, lo cual no se limita a cuestiones propias de infraestructura, equipo y mobiliario, sino también al tipo de sociedad mercantil con la que estemos operando, pues si bien en su momento las denominadas Sociedades Productoras Rurales (SPR) representaron una serie de beneficios fiscales que las hacían el vehículo idóneo para operar, en la actualidad dichas sociedades mercantiles no son sujetas de acceder a determinados servicios financieros como el factoraje que en estricto sentido permite capitalizar las cuentas por cobrar de aquellos clientes a los que se les ha otorgado una línea de crédito, lo cual estemos o no de acuerdo, es una práctica común entre las empresas que suelen ser el canal de distribución de los diferentes productos incluida la producción agrícola, por lo que una unidad de negocio agrícola que no cuente con acceso a una línea de factoraje podría quedar fuera del negocio por el simple hecho de no poder financiar a sus clientes.

Tan importante como lo anterior, es oportuno señalar que la naturaleza de las SPR no permite la integración de socios inversionistas, entendidos como aquellos que están dispuestos a asumir las relaciones costo-beneficio y riesgo-recompensa propias de la unidad de negocio agrícola, sin involucrarse en los procesos productivos ni mucho menos asumir el control de la misma.

Siendo estas unas de las razones por las cuales es conveniente transformar las unidades de negocio tradicionales, destacando que mediante una SRL, SA o preferentemente una SAPI, es posible poner por obra una Sociedad de Inversión en Bienes Raíces (SIBRA) mediante la cual se pueden integrar –por ejemplo- los propietarios de las tierras donde se lleve a cabo la producción agrícola y el público inversionista de forma similar a la denominada Aparcería o Share Farming que es un modelo socio-económico de producción en el que una de las partes se compromete a entregar a la otra ya sea animales para su engorda o un predio rural con o sin plantaciones para la explotación agropecuaria en cualquiera de sus especializaciones con el objeto de repartirse sus frutos una vez descontados los costos operativos, todo ello con el amparo de una sociedad mercantil para otorgar certidumbre jurídica a cada una de las partes, las cuales son susceptibles de acceder a los programas de garantías otorgados por el gobierno federal.

De esta forma, los productores rurales tendrán la certeza de que contarán con el financiamiento necesario para llevar a buen puerto su producción, mientras que el público inversionista además de tener la certeza de que sus recursos financieros estarán siendo destinados a la producción cuyas utilidades serán posteriormente distribuidas de forma equitativa con los productores, se reservarán el derecho de destinar un porcentaje de dichos recursos financieros al establecimiento de las estrategias de Cobertura Financiera que les permitan establecer en el presente los precios de las materias primas (Commodities) a los que estarán negociando en el futuro independientemente de la cotización de estas, lo cual también es aplicable para el caso del Tipo de Cambio, pues no es lo mismo contar con un presupuesto de 1 Millón de Pesos cuando éste se cotiza a 13.00 Pesos por Dólar que cuando supera los 19.00 Pesos por Dólar o más, por lo que una estrategia de Cobertura Financiera permite presupuestar desde un principio los precios a los que se estará negociando en el futuro sin tener que trasladar el incremento en las cotizaciones de los Commodities y/o Tipo de Cambio a los precios de venta al público, trayendo en consecuencia una mayor competitividad al tiempo que se incrementa la productividad, siendo ésta última fundamental para el crecimiento económico y desarrollo sostenido.

¿Cómo podemos determinar la paridad cambiaria del Peso frente al Dólar?

Con base en lo anterior, podremos monitorear la percepción del Mercado entendido como comparadores y vendedores de los diferentes Commodities y/o del público inversionista respecto a los acontecimientos de índole económico-comercial y político-social –locales, regionales y globales- manifiestos a través de la paridad cambiaria del Peso frente al Dólar monitoreando el comportamiento del Índice del Dólar Americano a través del Dow Jones FXCM Dollar Index Daily Chart, el cual cerró la jornada del viernes 27 de Octubre en torno al Promedio Móvil (MA) 200 Daily Chart ubicado en niveles de 12,060  unidades, provocando que la paridad del Peso frente al Dólar alcanzara su nivel máximo en la semana en torno a 19.35 Pesos por Dólar en el Mercado Spot para cerrar la misma jornada del viernes ligeramente por arriba de 19.10 Pesos por Dólar, por lo que los niveles a monitorear y posibles Target para la semana comprendida entre el 30 de Octubre y el 3 de Noviembre son 19.50 a la alza –Resistencia- como ha ocurrido en las dos semanas previas y 19.00 y 18.80 a la baja –Soporte- en donde se encuentra el MA 50 Daily Chart, el cual ha superado el MA 200 Daily Chart, por lo que será necesario monitorear el sentimiento del Mercado para proceder en consecuencia con nuestras estrategias de Diversificación y/o Cobertura Financiera acorde con la rotación del dinero.

Dow Jones FXCM Dollar Index Daily Chart 1 Year

Fuente: TD Ameritrade

USD/MXN (Dólar Americano vs; Peso Mexicano) Daily Chart 1 Year

Fuente: TD Ameritrade

LCNI & MBA José Luis Lecona Roldán

CEO/Money Manager FX Global Management, LLC, Miembro de la National Association of Investors Corporation –NAIC-

Autor del libro “El Manejo de Capitales en el Siglo XXI” -1ª y 2ª Edición-