El Gobernador de la Fed, Ben Bernanke, mostró un tono bastante pesimista respecto a la política monetaria de EE. UU. en su testimonio semestral ante el congreso la semana pasada, de manera similar a sus declaraciones de dos semanas antes. Las palabras de Bernanke son un intento de reducir la temperatura de los mercados financieros, así como las preocupaciones moderadas de los inversores acerca de la aplicación de una salida demasiado rápida de la política monetaria muy expansiva de la Fed. Bernanke describió el estado actual de los mercados de trabajo como “lejos de ser satisfactorio, ya que la tasa de desempleo se mantiene muy por encima de su nivel normal a largo plazo, y las tasas de subempleo y desempleo de larga duración siguen siendo demasiado elevadas”. El testimonio de Bernanke llevó a una caída de 8 puntos básicos de la rentabilidad en los bonos del tesoro a 10 años. Estos son los puntos principales:
En cuanto a las tasas de la Fed: Bernanke subrayó en varias ocasiones que la disminución del desempleo a un nivel de 6,5 % es una condición necesaria, pero no suficiente, para el aumento de las tasas objetivo de los fondos federales. Sin embargo, Bernanke no adoptó una actitud más agresiva para bajar el listón. Bernanke señaló que si el desempleo se reduce debido principalmente a una disminución del nivel de participación y/o si la inflación se mantiene por debajo del objetivo de la Fed, esta probablemente se abstenga de subir el interés, incluso después de que el paro alcance el 6,5 %. Bernanke señaló que la inflación se debe principalmente a varios factores temporales, pero también hizo hincapié en los riesgos de una situación en la que la baja tasa de inflación se mantenga en su estado actual por mucho tiempo. En conclusión, Bernanke señaló que el proceso de aumento de los tipos será muy gradual, una vez que se inicie.
Respecto al QE3: Bernanke repitió sus palabras de que la reducción del programa de compra dependerá del estado de la economía, y de si la Fed logra sus objetivos, y cito: “Debido a que nuestras compras de activos dependen de la evolución económica y financiera, no siguen en modo alguno un camino preestablecido”. Bernanke siguió haciendo hincapié en la importancia atribuida por la Fed a las condiciones financieras en su decisión de reducir el QE3, y señaló que la Fed podría mantener la compra de bonos por más tiempo si “las condiciones financieras, que se han endurecido recientemente, determinaran ser insuficientemente acomodaticias para permitirnos alcanzar nuestros objetivos propuestos”.
En conclusión, observamos que Bernanke volvió a insistir en que la Fed tiene la flexibilidad para reducir rápidamente el volumen de compras de bonos, en caso de una mejora sustancial de los datos económicos, pero también puede retrasar la compra de activos e incluso ampliarla, en caso de que los datos económicos no cumplan con las expectativas de la Fed.

Datos económicos globales de la semana pasada

EE. UU.: los datos económicos fueron mixtos. De manera positiva, observamos el optimismo registrado en las encuestas de expectativas regionales sobre el futuro del sector industrial. Negativamente, se observa que el núcleo de las ventas al por menor en EE. UU. (excluyendo automóviles, gasolina y materiales de construcción), aumentaron muy moderadamente durante el mes de junio. Los datos de mayo fueron revisados a la baja, una prueba más del crecimiento relativamente moderado del consumo privado en el segundo trimestre.
Europa: los datos publicados respecto a la economía europea fueron en su mayor parte negativos. En mayo se registró una fuerte caída mensual en la exportación e importación de mercancías. Las ventas de automóviles en la Eurozona disminuyeron en junio un 6,3 % respecto al año anterior, hasta el nivel más bajo de los últimos 17 años. También se registró un ligero descenso en la encuesta de confianza de los inversores de Alemania.
China: el conjunto de datos suministró una prueba más de la moderación de la tasa de crecimiento de la economía china. A pesar de ello, los funcionarios del gobierno chino reiteraron su posición de que el gobierno no tiene intención de poner en marcha un nuevo programa de incentivos fiscales para estimular la economía. Además, observamos que la subida continua de los precios de bienes raíces puede hacer más difícil la aplicación de una política monetaria más expansiva.
Cabe señalar además, que las restricciones reglamentarias promulgadas por las autoridades en China en los préstamos fuera del balance (“Banca en la sombra”), junto con la crisis de liquidez registrada en junio, llevó a la tercera disminución consecutiva en la suma del crédito que figura en la economía china, que también fue la más baja desde abril de 2012.