La semana pasada empezó con los mercados sometidos a una gran presión por la preocupación sobre una inminente fallida griega, el creciente riesgo de un segundo rescate de Portugal y las bajas cifras del PIB de los Estados Unidos. No obstante, las cifras de los datos de producción industrial de EE.UU., Europa, Reino Unido y China fueron mejores de lo esperado el miércoles. Siguieron mejorando tímidamente el jueves, según datos de distinta procedencia y gracias a la esperanza de que otro programa de liquidez para las operaciones de refinanciación a largo plazo del BCE siguiera retrasando el próximo ataque de pánico de la UE. Por otro lado, los mercados de riesgo acabaron la semana con una decisiva nota al alza después de que los datos mensuales sobre el desempleo de los EE.UU. rompieran con todas las expectativas. En EE.UU. se habían creado 243.000 puestos de trabajo aunque la previsión inicial fuera de tan solo 150.000, la tasa de desempleo oficial cayó al 8,3% y las cifras de noviembre y diciembre se revisaron al alza, lo que sugiere que las cifras de enero ya forman parte de una tendencia, no son un fenómeno aislado. Son signos reales de que la recuperación de EE.UU. va a mejor. No obstante, hay que tener prudencia porque las cifras de desempleo son especialmente variables debido a factores estacionales y podría producirse un cambio radical. Incluso realizando una interpretación conservadora, en la que la reducción de la tasa de desempleo se hubiera producido a partir de diciembre, el resultado es esperanzador y proporciona una justificación real para extender la recuperación de los fondos de riesgo a niveles no vistos desde la primavera de 2010. La QE (flexibilización cuantitativa) se preocupa de las exportaciones y los mercados de metales preciosos Una de las primeras consecuencias de la noticia fue que retrasaba las expectativas de nuevos estímulos por parte de los EE.UU. Por ejemplo, a pesar de que las noticias del viernes eran francamente al alza, los beneficios de los activos de riesgo fueron más tímidos de lo esperado, como ocurrió con el ligero descenso general del dólar estadounidense (USD). Se considera que el QE es beneficioso para los activos de riesgo; al menos a corto plazo, porque la liquidez añadida tiende a hacer crecer los precios de los activos de riesgo. Frente a ello está el hecho de que se considera el QE perjudicial para el USD porque, en potencia, lo deprecia. Los mercados de divisas siguen tratando de modo distinto las divisas con riesgo de depreciación por posibles futuros programas de QE, y las que no lo están. Comprobamos hace dos semanas, tras el compromiso de la Reserva Federal de los Estados Unidos de mantener los intereses bajos hasta el 2014, y después de que Bernanke mencionara que el QE3 sigue siendo una opción. Esa noticia hizo bajar el dólar en las listas. Después del informe sobre el desempleo del viernes, que a nuestro parecer aplaza un potencial QE3, el dólar ganó posiciones contra el euro (EUR) y la libra esterlina (GBP), pero perdió terreno contra otras divisas de peso como el dólar australiano (AUD), el dólar canadiense (CAD) y el dólar neozelandés (NZD). El motivo de los distintos comportamientos es que se espera que el Banco Central Europeo (BCE) y el Banco de Inglaterra (BoE) expandan su posición financiera. Hay que tener en cuenta que el EUR y la GBP también se desplomaron respecto al AUD, CAD y NZD, de cuyos bancos centrales no se espera inicien ningún nuevo QE. En lo que respecta al oro, el viernes se desplomó para recordarnos su estrecha vinculación con la perspectiva de un QE3 de las Reservas Federales. Se contempla como una posible depreciación del USD.

Fuente: Anyoptions