Como comenzó todo

El tema más común de las previsiones macroeconómicas a nivel mundial del 2012 es que la deuda soberana y la crisis bancaria de la UE son el posible factor de cómo acontecerá el 2012. Para cualquier inversor es muy importante comprender la situación actual con el fin de tomar las decisiones acertadas el próximo año, por lo que ofrecemos un resumen de la crisis de la UE, su desarrollo y su estado actual. Al principio, tras unirse a la UE y aprobarse el Euro, los países periféricos (GIIPS) emitieron demasiada deuda cuando sus costes por intereses disminuyeron. Los mercados asumieron que el liderazgo de la UE nunca permitiría a un estado miembro no pagar, lo que hizo que bajaran el rendimiento de los bonos de los países GIIPS, que se consideraban actualmente casi libres de riesgo. Contribuyendo a este punto de vista exento de riesgo, estaban las normas que prohibían a las naciones asumir una deuda excesiva, dando lugar a sectores públicos “inflados” y/o burbujas inmobiliarias. Entonces, después del retraso en el pago de los bonos del fondo soberano de inversión de Dubái a finales del 2009, la confianza en la deuda soberana similar se derrumbó. Los mercados empezaron a centrarse en posibles riesgos de impago soberano, especialmente Grecia. Ni Grecia ni el liderazgo de la UE hicieron nada por reasegurar a los mercados en cuanto a los riesgos de impago, y debido al hecho de no adoptar más acciones al respecto, la confianza en Grecia y en la solvencia de los otros países GIIPS disminuyó. El rendimiento de los bonos de Grecia y de los otros países GIIPS tuvo que compensar por el riesgo adicional percibido. Al emitir nuevos bonos, necesitaba pagar la deuda vencida, la cual llegó a ser demasiado cara en poco tiempo. Grecia necesitaba un paquete de ayuda económica de la UE. De hecho, Grecia consiguió más préstamos a unos tipos de interés inferiores al del mercado. A cambio, hizo recortes presupuestarios necesarios para pagar la deuda específica/los objetivos del PIB, lo cual, en teoría, ponía a Grecia en vías de la recuperación. En el año siguiente, Portugal e Irlanda consiguieron acuerdos similares. Estos también se produjeron tras meses de denegaciones oficiales en los que se necesitaban rescates financieros, dañando aún más la confianza de mercado en la solvencia de la UE para gestionar la crisis. Los planes de ayuda abordaron únicamente la capacidad a corto plazo de pagar, en un periodo breve, las deudas vencidas. No se hizo nada para solucionar el problema subyacente; estas economías no podían crecer lo suficientemente rápido como para pagar su creciente endeudamiento. La supuesta cura empeoró las cosas. La reducción de gastos impuesta, junto con la recesión mundial, ralentizó aún más su crecimiento.

La deuda llega al núcleo y la crisis empeora

La crisis se extendió tras un segundo rescate financiero de Grecia en julio de 2011, ya que el nuevo plan de ayuda necesitaba teóricamente de recortes “voluntarios”, es decir, impagos parciales. El caso es que no existe ningún impago parcial como tal. Las razones que se escondían tras el plan de ayuda eran aceptables superficialmente. En primer lugar, Grecia no podría haber pagado su carga de la deuda, incluso con unos tipos de interés reducidos debido a su lento crecimiento, y las reformas de intereses más bajos necesitaban mejorar la economía y la recaudación tributaria. En segundo lugar, era necesario evitar un impago griego, al menos hasta que se encontró la manera de prevenir que un impago ocasionara una ola de insolvencias y otros incumplimientos soberanos en el sistema bancario de la UE, el cual sostiene dichos bonos. El fatídico error del plan fue el debilitamiento del supuesto fundamental del mercado en el que la UE avalaba en última instancia los bonos de los países GIIPS y que protegía a los titulares de bonos de las pérdidas. En aquel momento, todos los bonos de los países GIIPS parecían mucho más arriesgados, especialmente los de España e Italia, que hasta agosto de 2011 se las habían arreglado para mantener la mayor parte del rendimiento de sus bonos no afectada por la crisis de la UE. Al mismo tiempo, las calificaciones crediticias y las acciones de los bancos de la UE cayeron en picado, ya que tenían la mayoría de estos bonos, que de pronto eran de riesgo, y que ahora se consideraban apuestas poco seguras. Por consiguiente, la crisis se extendió no solo a Italia y España, sino también a casi todos los bancos de la UE; nadie iba a proporcionar préstamos a corto plazo necesarios para las operaciones diarias por temor a que estos bancos pronto se convirtieran en insolventes. Este corte de liquidez repentino en 2008 es el que acabó con los hermanos Lehman y el causante de que la actual Gran Recesión se esté moviendo a toda velocidad. Además, hay que tener en cuenta que muchos de estos bancos se sitúan en el núcleo de las naciones de la UE, y se prevé que sus gobiernos anfitriones corran con enormes gastos para liberarlos así de la deuda. De repente, los mercados eran menos seguros en cuanto a la solvencia de las naciones centrales, tales como Francia, Bélgica y Austria, dando lugar asimismo al aumento de rendimiento de sus bonos. En octubre y diciembre de 2011, se llevaron a cabo distintas medidas de la Fed y el BCE para proporcionar una solución ante la profunda crisis. Estas medidas, junto con las cumbres de la UE, únicamente produjeron inyecciones de liquidez a corto plazo para mantener vivos técnicamente a los bancos insolventes de la UE.

Situación actual: los pasados rescates financieros alientan a pensar que más están por venir

Los mercados de los activos de riesgo se han reunido durante las últimas dos semanas, principalmente para tratar estas dos hipótesis: Grecia conseguirá su próxima asignación de efectivo y la Fed y el BCE intervendrán con incentivos y otras soluciones a corto plazo para continuar aplazando las pérdidas de una hiperinflación y/o reestructuración de la deuda, al menos el tiempo suficiente como para conseguir una recuperación negociable. Pero esto se trata de una recuperación exclusivamente para aquellos que se sientan seguros con el comercio a corto plazo. La recuperación actual del mercado asume que Alemania y la UE volverán a ceder y darán a Grecia y a todo aquel en riesgo de impago el efectivo que necesiten. Quizá estas hipótesis funcionarán durante algún tiempo más, pero prevemos que al final no tendrán un resultado positivo. Las naciones deudoras no ganan el dinero suficiente como para poder pagar sus deudas, y los programas de austeridad simplemente aceleran el colapso de los ingresos y el crecimiento. Esto es especialmente cierto como la mayoría de los intentos de la UE por hacer esto al mismo tiempo: realizando impagos y el colapso inevitable de los valores de activos en riesgo. Muchos sostienen que la emisión de la moneda y el envilecimiento del Euro es la salida de la UE de esta situación; sin embargo, Alemania, el pilar de la economía de la UE, no aceptará esto como una solución. Con el tiempo, los alemanes podrían huir de la Eurozona si su moneda se devalúa. En cuanto a la otra hipótesis (la ayuda de la Fed y el BCE), en EE. UU., los republicanos se oponen a las políticas expuestas anteriormente, por lo que, en general, no vemos duradera esta recuperación.

Fuente : Anyoptions