A la baja

La actual tendencia a la baja de hace cinco meses (que comenzó en septiembre de 2011) ha llevado al pronóstico de que la carrera del oro ha terminado, e indica que la subida del oro es aún otra burbuja de activos financieros a punto de estallar. ¿Es realmente así? Aquí están las pruebas a favor y en contra, comenzando con la cuestión de por qué el oro bajaría. Desde el punto de vista técnico: el oro va a retroceder Observe el gráfico mensual a largo plazo de la última década y verá que el actual retroceso no es considerable. No es más que una serie de correcciones técnicas normales (una de las cuales duró 8 meses) desde que la subida del curso del oro de hace diez años comenzó a acelerarse hacia noviembre de 2005. Podría caer fácilmente otro 10-15% de su precio actual en torno a 1650 como parte de una corrección técnica normal. En el gráfico semanal del oro apreciamos que hace cinco semanas el oro cayó por debajo de su línea de tendencia a largo plazo. Si no vuelve a subir pronto por encima de ella, es probable que se produzca la prueba del período de 1550 – 1450. Datos fundamentales: la deflación es más probable que la inflación Esto es cierto mientras la economía global permanezca en modo de desapalancamiento. Con los sectores públicos y privados tratando de reducir la deuda, esto pone un freno al préstamo y al gasto, independientemente de cuánto dinero pone a disposición la Reserva Federal y el Banco Central Europeo. Hasta ahora, la historia de la gran crisis financiera apoya este punto de vista. La inflación se ha mantenido estática a pesar de los niveles históricamente bajos y una política monetaria flexible en EEUU, la UE y Japón. China y Reino Unido también se dirigen es esa dirección. Las condiciones deflacionarias desalientan la posesión de oro. Esta tendencia hacia la deflación en los próximos años es el argumento más poderoso para que el oro se mantenga estable o a la baja en los próximos años.

A la alza

Aunque la deflación puede presionar al oro, la inflación también ha sido baja en los últimos años, y eso no ha detenido la actual recuperación del oro. Mientras tanto, todavía se aplican los aspectos básicos que están detrás de la actual recuperación a largo plazo, lo que sugiere que el oro está experimentando una subida, posiblemente mucho mayor. Otro resultado desde el punto de vista técnico: la tendencia a largo plazo permanece intacta Hasta ahora, la tendencia general alcista de una década permanece firmemente intacta en los gráficos semanales y mensuales. La actual caída de cinco meses es solo otro retroceso normal de varios meses. Otro retroceso del 10-15% sería parte de una corrección técnica normal. Desde el punto de vista fundamental, disponemos de lo siguiente para afirmar por qué el oro subiría: Continuidad de las políticas monetarias flexibles de la Reserva Federal y del Banco Central Europeo Ambos bancos centrales (junto con muchos otros) permanecen en modo flexible por temor a una desaceleración del crecimiento. Aunque no está claro si la Reserva Federal lanzará un QE 3 en cualquier momento, el Banco Central Europeo se ha flexibilizado a través de ambos tipos y su reciente programa LOTR. Y lo que es más importante, si la UE quiere mantener una moratoria griega y el riesgo de una ola de efecto dominó de otras deudas soberanas e insolvencias bancarias en los próximos años, no tendrá más remedio que imprimir dinero. Esto rescatará a Grecia y/o a sus muchos acreedores bancarios si se ven obligados a asumir las pérdidas materiales de sus posesiones de bonos griegos. Además, como numerosas naciones tratan de impulsar el crecimiento de las exportaciones mediante el abaratamiento de su moneda, esta devaluación simultánea de las monedas de curso legal solo puede impulsar al oro. Una combinación de una flexibilidad continua del banco central, evitando una recesión global severa y deflacionaria significaría el aumento del riesgo de inflación y una erosión del poder adquisitivo del dólar y del euro. Objetivos en curso del Banco Central Durante los treinta años anteriores a la gran crisis financiera (y las políticas monetarias flexibles de la Reserva Federal, el Banco Central Europeo, el Banco de Japón y otros bancos centrales de países desarrollados), los bancos centrales eran vendedores netos de oro/plata en lingotes. Sin embargo, desde entonces, los bancos centrales y los fondos soberanos de riqueza de las naciones de mercados emergentes se han convertido en fuertes compradores de oro, particularmente en las caídas de precios, ya que son conscientes de la necesidad de diversificar sus reservas de divisas de dólares y euros en depósitos de riqueza más fiables. El creciente déficit presupuestario y las deudas de EEUU frente al PIB tanto en EEUU como en EZ, han debilitado la confianza en el dólar y en el euro. Mientras tanto, los bancos centrales de las economías desarrolladas que disponen de mayores proporciones de reservas en oro, han parado las ventas mientras estas reservas se siguen revalorizando. El oro ni siquiera se acerca a los máximos históricos La subida del oro en 1980, a 850 $ la onza, al ajustarse por la inflación, es de 2400 $. Así que aunque las condiciones actuales no fueran peores que las de 1980, todavía supone un 25% más alto que las subidas “históricas” de 2011 de alrededor de 1900$ la onza. Sin embargo, no es difícil argumentar que es probable que las condiciones en los próximos años sean más favorables para el oro de lo que eran en 1980. Hoy, a diferencia de entonces, la mayoría de los bancos centrales de las principales economías continúan imprimiendo dinero e inyectando liquidez en los mercados en un intento desesperado por evitar el daño al crecimiento por el desapalancamiento de la deuda que se está produciendo actualmente tanto en los sectores públicos como en los privados. Es probable que estas decisiones políticas continúen, y si lo hacen deteriorarán la confianza en la moneda de curso legal y empujarán a los inversores al oro en el escenario más grave y deflacionista.

Conclusiones

  El balance de la evidencia técnica y fundamental es firmemente alcista para el oro a largo plazo. La única excepción real para este pronóstico es si llegamos a una crisis económica global que se mantenga y que aporte una inflación de estable a negativa (lo que significa deflación). Esto impulsaría la demanda de dinero y eliminaría la razón fundamental para disponer de oro: la necesidad de protegerse contra la pérdida del poder adquisitivo del dinero de curso legal.

Fuente: Anyoptions