Parece ser que esa cumbre tan esperada no ha podido proporcionarles a los mercados lo que querían ver: la seguridad de tener todos los fondos requeridos para protegerles ante posibles incumplimientos de deuda soberana, el desplome de los bancos y la probable grave recesión que vendría a continuación. A primera vista, no se ofreció una integración fiscal de futuros sobregastos, ni tampoco ayuda financiera por parte de entidades de envergadura para comprar los bonos de los países periféricos y prevenir así posibles incumplimientos soberanos. Sin embargo, al cierre de la sesión del viernes, rebotaban los activos de riesgo aunque no se divisaba razón alguna para fomentar el optimismo.
A continuación detallamos dos posibles explicaciones:
Se acabaron las pérdidas para los titulares de bonos – los líderes que
habían insistido en el pasado que los tenedores privados de bonos (en su mayoría entidades financieras) que tienen parte de la deuda soberana, carguen con parte de los costes de los posibles rescates mediante recortes (incumplimientos parciales), renunciaron a esta demanda. Muchos son los que aducen correctamente que la introducción de esta condición el pasado Julio fue, de hecho, la causa de la última crisis. ¿Quién aceptaría los bajos rendimientos de esos bonos, si de hecho no estaban exentos de riesgo
como se supone? El Presidente de la UE, Van Rompuy dijo el viernes por la mañana: “respecto a la participación del sector privado, hemos realizado un cambio cardinal en nuestra visión: desde ahora vamos a acatarnos estrictamente a los principios y pautas del Fondo Monetario Internacional (FMI)”. A lo que añadió: “para ponerlo más claro, nuestra posición inicial respecto a la Participación del Sector Privado (PSI), que tuvo un impacto muy negativo en los mercados de deuda, ha finalizado.”
Por lo tanto, eliminar el riesgo para los tenedores de bonos de la UE debería repercutir positivamente sobre los bancos. Pero, ¿qué pasará si, independientemente de la política de la UE, los periféricos no pudieran, o no quisieran pagar de todos modos? Un impago griego es sólo cuestión de tiempo. Una vez recibamos un impago, aumenta la probabilidad de los venideros, dado que aumentan los rendimientos de los periféricos, vuelven a congelarse los préstamos de los bancos, etc. En otras palabras, renunciar a la Participación del Sector Privado (PSI) no repercute en manera alguna en evitar pérdidas para los titulares de bonos, a no ser que surja una institución “de alto calibre” que aporte los fondos cuando sea necesario para evitar moratorias.
¿Cuál es la misteriosa entidad financiera de envergadura? El “Global Macro Monitor” aduce que esa es exactamente la clave del asunto. Al finalizar explícitamente la Participación del Sector Privado, (PSI), la EU da a entender que los rescates del sector público continuarán mediante una entidad financiera de importancia, que ayudará a los periféricos a comprar sus bonos; operación necesaria para pagarles a los tenederos de bonos a punto de vencer. Entonces, ¿por qué no son más explícitos los líderes de la UE? Existen dos razones. La primera es que el terremoto y las fuertes replicas que sacudieron al sistema de banca alemán y aumentado el riesgo sistémico global, intimidan a los líderes de la UE. Ahora se sabe lo que está en juego, pero un plan de rescate al por mayor de los bancos y titulares de bonos es difícil de vender a sus respectivos electores y parlamentos. Esto también atañe a la monetización de la deuda y al público alemán. La segunda razón es que bien pudiera ser que la UE haya aprendido una lección importante, que los bancos tendrán que cerciorarse de examinar cualquier cifra que pongan a la institución de envergadura.
Para corroborar la noción de que existe una institución financiera de importancia está la frase citada en la prensa de la UE sobre la declaración de Sarkozy, en la que aduce que será más efectivo el paso del BCE para proporcionar fondos ilimitados para tres años a los sedientos bancos europeos (en relación a un fondo de rescate principal), dado que les permitirá seguir comprando bonos del gobierno. “Esto significa que cada país podrá acudir a sus propias entidades bancarias, que dispondrán de liquidez para ellos”. En otras palabras, esto significaría que la UE podría haber ganado parte del tiempo, hasta 3 años, para que los incumplimientos comiencen a surgir y causen el desplome de los balances de cuenta bancarios, cuando se derrita el valor de todos esos nuevos bonos periféricos.