En esta semana entrante, prevalece la creencia de que el impago griego es inevitable. Estas dificultades están repercutiendo en gran manera sobre la probabilidad de se celebre la reunión del 21 de Julio.

En caso que este sentimiento escéptico cobre volumen, ningún líder político se permitirá correr el riesgo de que se le recuerde como el que derrochó fondos adicionales en una causa perdida. Entonces pasará el foco de atención de intentar salvar a Grecia a adoptar las medidas suficientes para minimizar y controlar las consecuencias del default. Grecia ha insistido en una tasa de participación más elevada para los intercambios “voluntarios” de deudas a largo plazo y Finlandia sigue buscando fondos colaterales que Grecia no puede permitirse ya que de hacerlo habría de entregar un colateral similar a muchos otros países. Eso podría consumir esos mismos fondos que Grecia necesita para sobrevivir y socavaría el propósito esencial del plan de rescate. Grecia podría caer en el impago en Octubre, a no ser que obtenga el siguiente tramo de fondos. A continuación detallamos los eventos que podrían repercutir sobre ese desenlace.

Esta semana hizo públicos Alemania sus preparativos para estabilizar los bancos alemanes en caso que Grecia cayera en el impago. Alemania no puede amenazar seriamente retener fondos de rescate destinados a Grecia, a no ser que esté preparada para hacer frente a las consecuencias. Si no puede, Grecia podrá continuar manteniendo a la UE en vilo, mientras siga en marcha ese mecanismo catalizador de una situación de posible contagio de impago. Por ello no es de sorprender que Alemania publique su plan B (sin detalles, naturalmente). Puede ser que esta postura sea de alarde y dirigida al consumo local y tácticas de negociación, en comparación a posturas reales en las que podría fallar el rescate. En el momento un impago griego bien podría repercutir sobre otros países periféricos para recibir malos riesgos de crédito y perder su acceso a los mercados crediticios, conduciéndolos al default. Lo que a su vez pone en riesgo otro “momento Lehman,” una crisis bancaria global producida por la interrupción de los préstamos recíprocos de las entidades bancarias por temor a los malos riesgos de crédito por una exposición directa o indirecta a los bancos de la UE o EEUU que avalaron la deuda de los periféricos.

Se informa que Alemania estaba forjando planes para respaldar a los bancos nacionales en caso de producirse un impago griego similar al fondo de rescate bancario que recapitalizó los bancos en 2008. El viernes pasado uno de los principales miembros del Consejo del BCE, Jurgen Stark, dimitió del Banco Central. Los mercados cayeron, tomando su dimisión como señal de que Alemania y el BCE no están de acuerdo en cómo proceder con el tema de Grecia.

Estos acontecimientos avalan una suficiente dosis de dramatismo en los mercados, que caerán impulsados por el temor, o bien registrarán euforia tras esquivar una flecha adicional de la amenaza de impago.